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Por qué los alimentos ya no nutren como antes (y qué hacer al respecto)

Una guía práctica para entender la crisis nutricional moderna y cómo proteger tu salud.

 

El descubrimiento que cambió todo

Imagina que para obtener el hierro de una manzana de 1950, hoy tendrías que comer tres manzanas. Suena increíble, ¿verdad? pero esto es exactamente lo que descubrió el Dr. Donald Davis de la Universidad de Texas.

En 2004, Davis y su equipo publicaron un estudio revolucionario en el Journal of the American College of Nutrition. Compararon los datos nutricionales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos de 1950 con los de 1999. Los resultados fueron impactantes.

Para obtener el hierro de 1 manzana de 1950, hoy necesitas 3 manzanas

 

Analizaron 43 frutas y verduras comunes y encontraron descensos preocupantes:

  • Proteína: -6%
  • Calcio: -16%
  • Hierro: -15%
  • Vitamina C: -15%
  • Vitamina B2 (Riboflavina): -38%

Pero aquí viene lo más importante: estos números solo cuentan parte de la historia. El Dr. Davis advirtió que probablemente hay descensos similares en magnesio, zinc, vitamina B6 y vitamina E, pero estos nutrientes no se median en 1950, así que no pudo compararse.

"Las plantas han aprendido a crecer más grandes y más rápido, pero su capacidad para absorber nutrientes no ha seguido el mismo ritmo de crecimiento".

— Dr. Donald Davis, Universidad de Texas

 

Visualiza el problema real

Para entender realmente el impacto de esta pérdida, hemos preparado una comparación visual que te mostrará exactamente cuánta diferencia hay entre los alimentos de antes y los de ahora.

 

¿Qué estás pasando con nuestros alimentos?

La respuesta está bajo nuestros pies: el suelo.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en las últimas tres décadas hemos perdido el 30% de los suelos fértiles del planeta. Piensa en eso por un momento: casi un tercio de la tierra que produce nuestros alimentos ha perdido su capacidad de nutrirlos adecuadamente.

El suelo empobrecido produce alimentos empobrecidos. Es una ecuación simple pero devastadora. Cuando la tierra pierde sus nutrientes y no se reponen, las plantas que crecen en ella simplemente no pueden absorber lo que ya no está ahí.

Comparación suelo fértil versus suelo degradado agricultura pérdida de nutrientes

La diferencia entre suelo fértil y suelo degradado es evidente.

 

El círculo vicioso

Un estudio publicado en Scientific American en 2011 explicó el problema perfectamente: la agricultura moderna ha creado un círculo vicioso. Los agricultores reciben pago por el peso de sus cosechas, no por su calidad nutricional. Esto los incentiva a usar métodos que producen más kilogramos, pero con menos nutrientes por kilo.

Es como inflar un globo: mientras más grande se hace, más se diluye el aire (o en este caso, los nutrientes) que contiene.


Las 4 causas principales de la pérdida de nutrientes

1. Agricultura intensiva sin descanso

El problema en palabras simples: Imagina que corres un maratón cada día sin descansar nunca. Eventualmente, te agotarías. Eso es exactamente lo que pasa con los suelos modernos.

La agricultura intensiva cultiva la misma tierra una y otra vez, sin darle tiempo para recuperarse. Cada cosecha extrae nutrientes del suelo. En la agricultura tradicional, los campos se dejaban "descansar" alternando cultivos o dejándolos sin sembrar por temporadas. Hoy, la presión por producir más alimentos para una población creciente ha eliminado casi por completo estos períodos de descanso.

Los monocultivos agotan nutrientes específicos del suelo . Cuando plantas el mismo cultivo repetidamente (como maíz tras maíz), las plantas extraen los mismos nutrientes una y otra vez hasta agotarlos.

 

2. Fertilizantes químicos: la solución que creó otro problema

Los fertilizantes químicos modernos son como comida rápida para las plantas: les dan energía rápida (en forma de nitrógeno, fósforo y potasio), pero no nutren el ecosistema completo del suelo.

Los fertilizantes químicos reducen hasta la mitad el magnesio, cobre y manganeso del suelo. ¿Por qué? Porque estos productos se enfocan solo en tres nutrientes principales (conocidos como NPK: nitrógeno, fósforo, potasio) pero ignoran los otros 40+ minerales que las plantas necesitan para ser verdaderamente nutritivas.

Además, los tratamientos químicos eliminan los microorganismos beneficiosos del suelo. Estos pequeños aliados (hongos, bacterias buenas) ayudan a las plantas a absorber nutrientes. Sin ellos, incluso si los nutrientes están en el suelo, las plantas no pueden tomarlos eficientemente.

 

3. Variedades diseñadas para vender, no para nutrir

Las variedades modernas priorizan el tamaño y la resistencia sobre densidad nutricional. En los últimos 70 años, los científicos agrícolas han creado nuevas variedades de frutas y verduras que:

  • Crecen más rápido
  • Son más grandes
  • Resisten mejor las plagas
  • Se transportan sin †se

Sueña genial, ¿verdad? El problema es que nadie priorizó que mantuvieran sus nutrientes. Como explica el Dr. Davis: "Al actuar para obtener mayor rendimiento en peso, los carbohidratos aumentan pero los otros nutrientes disminuyen sensiblemente".

Es como tener un carro más grande pero con el mismo motor: sigue funcionando, pero con menos potencia por kilo de peso.

 

4. El efecto del CO₂ atmosférico

Este es probablemente el factor más sorprendente y el más difícil de controlar.

Un estudio publicado en la revista Science Advances en 2018 descubrió algo fascinante: el aumento de CO₂ en la atmósfera reduce las concentraciones de proteína, hierro y zinc en los cultivos.

¿Cómo funciona? Cuando las plantas tienen más CO₂ disponible, hacen más fotosíntesis y producen más azúcares (carbohidratos). Pero su capacidad de absorber y producir otros nutrientes no aumenta al mismo ritmo. El resultado: más calorías, menos nutrición.

El CO₂ elevado aumenta los carbohidratos pero diluye los micronutrientes . Es otro ejemplo del efecto "globo inflado" que mencionamos antes.

 

Visualiza cómo se conecta todo

Estos 4 factores no actúan de forma aislada. Cada uno amplifica el efecto del otro, creando una cascada de empobrecimiento nutricional desde el suelo hasta tu plato. Esta herramienta te mostrará exactamente cómo funcionan estos mecanismos en conjunto y por qué el problema es más profundo y complejo de lo que parece una simple vista.

 

¿Por qué esto importa para tu salud?

La paradoja moderna: más comida, menos nutrición

Vivimos en una era única en la historia humana. Nunca antes tantas personas tuvieron acceso a tanta comida. Y sin embargo, la Organización Mundial de la Salud estima que más de 2 mil millones de personas sufren lo que llaman "hambre oculta".

Hambre oculto  significa que viene suficientes calorías, pero no suficientes nutrientes esenciales. Tu estómago está lleno, pero tus células están hambrientas de vitaminas y minerales.

Los síntomas son sutiles al principio:

Confusión alimentación saludable deficiencia nutricional síntomas cansancio
Incluso comiendo "bien", muchas personas no obtienen los nutrientes que necesitan

Un estudio revelador

Un análisis de 2024 publicado en la revista Foods describió esta situación como "alarmante" y "el mayor desafío para la salud de las futuras generaciones".

Los investigadores encontraron que incluso las personas que comen las famosas "5 porciones de frutas y verduras al día" pueden no estar alcanzando los niveles óptimos de micronutrientes que sus abuelos obtenían automáticamente con la misma dieta.

National Geographic publicó en 2022 un artículo extenso sobre este tema, citando al geomorfólogo David Montgomery: "Las vacas, cerdos, cabras y corderos ahora se alimentan de pastos y granos menos nutritivos, lo que a su vez hace que la carne y otros productos de origen animal también sean menos nutritivos que antes".

El problema está en toda la cadena alimentaria.

 

La solución: Nutrición Inteligente

No se trata de elegir entre comida o suplementos.

Aclaramos algo importante desde el principio: los suplementos no reemplazan una buena alimentación. Los alimentos enteros proporcionan fibra, agua, antioxidantes y cientos de compuestos que trabajan juntos de formas que la ciencia apenas está comenzando a entender.

Pero aquí está la realidad: dado el empobrecimiento documentado de los suelos y la pérdida de nutrientes en nuestros alimentos, la suplementación estratégica ya no es opcional para la mayoría de las personas que quieren no solo sobrevivir, sino vivir con energía y vitalidad plena.


El enfoque Terapéutica Compañera: Longevidad con vitalidad

En Companion Therapeutics, tenemos una visión clara: la vida no se trata solo de vivir más años, sino de vivirlos con energía, claridad mental y bienestar en cada etapa.

La suplementación inteligente es una inversión en tu futuro. No esperamos tener deficiencias para actuar. Buscamos optimizar cada sistema de tu cuerpo para que funcione a su máximo potencial.

Companion Therapeutics prioriza la biodisponibilidad sobre la cantidad. No se trata de tomar más suplementos o las dosis más altas. Se trata de elegir las formas correctas de cada nutriente, aquellas que tu cuerpo puede absorber y utilizar realmente.


¿Cuándo necesitas suplementar?

La suplementación es especialmente importante si:

  • Tus análisis de sangre muestran niveles bajos (siempre consulta con tu médico)
  • Sigues una dieta restrictiva (vegetariana, vegana, sin gluten, etc.)
  • Estás en una etapa de mayor demanda (embarazo, lactancia, crecimiento, tercera edad)
  • Vives en ciudad con poca exposición solar (más del 50% de la población urbana tiene déficit de vitamina D)
  • Experimentas síntomas persistentes como cansancio, niebla mental o infecciones frecuentes
  • Tomas medicamentos que interfieren con la absorción de nutrientes

 

3 pasos que puedes dar hoy

Paso 1: Mejora la calidad de tus alimentos

No puedes controlar el pasado, pero puedes optimizar tu presente.

Elige productos orgánicos cuando sea posible: Múltiples estudios demuestran que los alimentos orgánicos suelen tener niveles 20-40% superiores de ciertos minerales y antioxidantes. ¿Por qué? Porque la agricultura orgánica generalmente mantiene suelos más saludables.

Compra local y de temporada: Menos tiempo entre la cosecha y tu mesa significa más nutrientes preservados. Las verduras que viajan millas de kilómetros pierden nutrientes cada día que pasa.

Busca pequeños productores que cuiden su tierra: Algunos agricultores están adoptando prácticas "regenerativas" que restauran activamente la salud del suelo. Sus productos suelen ser más nutritivos, aunque quizás no tengan certificación orgánica.

Compra verduras orgánicas mercado local agricultores productos frescos nutritivos
Comprar local y de temporada maximiza el contenido nutricional.


Paso 2: Optimiza cómo preparas tus alimentos

La forma en que cocinas puede hacer una gran diferencia en cuántos nutrientes realmente consumes.

Cocina al vapor en lugar de hervir: Hervir verduras puede eliminar hasta un 50-70% de vitaminas solubles en agua (como vitamina C y B). El vapor reduce esta pérdida solo entre un 9 y un 15%.

Agrega grasas saludables a tus vegetales: Las vitaminas A, D, E y K son "liposolubles", lo que significa que necesitan grasa para ser absorbidas. Un estudio mostró que la absorción de vitamina A es 6.5 veces mayor en zanahorias cocinadas con un poco de aceite que en zanahorias crudas.

Come tus verduras pronto después de comprarlas: Cada día que pasa, se pierden más nutrientes. Las espinacas pierden hasta el 50% de su vitamina C en solo una semana en el refrigerador.


Paso 3: Complementa estratégicamente

Empieza con los fs:

  1. Multivitamínico de calidad que recupera los nutrientes más compuestos deficientes.
  2. Vitamina D3 (especialmente si vives en ciudad o no te exponens al sol regularmente)
  3. Omega-3 (si no viene pescado graso 2-3 veces por semana)
  4. Magnesio (más del 50% de la población tiene niveles subóptimos)

Busca estas señales de calidad en tus suplementos:

  • Certificaciones de terceros (USP, NSF, o similares)
  • Formas biodisponibles (sin óxidos baratos)
  • Transparencia en origen y fabricación.
  • Dosis respaldadas por investigación científica


Tu plan de acción personalizado

Para que no te sientas abrumado, hemos creado una guía visual que te muestra exactamente qué hacer, en qué orden y qué esperar.

 

Preguntas

¿Los suplementos realmente funcionan?

Sí, pero con matices importantes. Los suplementos de calidad, tomados en las dosis correctas y en las formas biodisponibles, pueden elevar tus niveles de nutrientes. Un análisis de sangre antes y después (8-12 semanas) te mostrará objetivamente si están funcionando.

Lo que NO funcionan son suplementos con formas poco absorbibles de nutrientes o dosis inadecuadas.

 

¿Cuánto tiempo hasta ver resultados?

Depende del nutriente y tu nivel inicial:

  • Energía y sueño:  2-4 semanas
  • Estado de ánimo y concentración: 4-8 semanas
  • Piel, cabello y uñas: 3-6 meses
  • Niveles en sangre: 8-12 semanas

La clave es la consistencia. Los nutrientes no son medicamentos de efecto inmediato; son herramientas de construcción a largo plazo.

 

¿Es mejor comer orgánico o tomar suplementos?

Falsa dicotomía. Haz ambas cosas. Los alimentos orgánicos de calidad te dan una base mejor, pero incluso los mejores alimentos orgánicos de hoy tienen menos nutrientes que los alimentos convencionales de 1950.

La combinación inteligente de alimentos de calidad + suplementación estratégica es tu mejor apuesta en el mundo actual.

 

¿Puedo tomar demasiados nutrientes?

Con vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y ciertos minerales, sí es posible. Por eso es importante:

  1. Seguir dosis recomendadas
  2. Hacerte análisis de sangre periódicamente.
  3. Trabajar con un profesional de salud si tienes condiciones especiales

Las vitaminas solubles en agua (C y B) tienen mucho menor riesgo porque el exceso se elimina por la orina.

 

¿Los niños también necesitan suplementos?

La Academia Americana de Pediatría reconoce que muchos niños no obtienen nutrientes óptimos solo de la dieta, especialmente vitamina D, hierro y omega-3. Pero las necesidades son diferentes a las de adultos. Siempre consulte con su pediatra antes de dar suplementos a menores.

 

Tu decisión: adaptarte o quedarte atrás

La realidad es innegable: los alimentos de hoy no son los mismos de ayer . Los suelos se han empobrecido. Los nutrientes han disminuido. La agricultura prioriza cantidad sobre calidad.

Puedes ignorar esta realidad o adaptarte inteligentemente a ella.

En Companion Therapeutics, creemos que la suplementación basada en ciencia no es una moda ni un lujo. Es una  respuesta racional a un sistema alimentario que ha cambiado esencialmente.

Tu longevidad con vitalidad comienza con decisiones informadas hoy. No mañana. No cuando "tengas tiempo". Hoy.

Porque cada día que esperas es un día menos de sentirte en tu mejor versión.

 

¿Listo para optimizar tu nutrición?

Descubre cómo los suplementos de Companion Therapeutics, diseñados con base científica y máxima biodisponibilidad, pueden ayudarte a llenar las brechas nutricionales que tu alimentación ya no puede cubrir completamente.

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Fuentes

  1. Davis, DR, Epp, MD y Riordan, HD (2004). Cambios en los datos de composición de alimentos del USDA para 43 cultivos hortícolas, 1950 a 1999.  Journal of the American College of Nutrition , 23(6), 669-682. [PubMed: 15637215]
  2. Científico americano (2011). Pobreza en el suelo: ¿Han perdido valor nutritivo las frutas y verduras? [ https://www.scientificamerican.com/article/soil-depletion-and-nutrition-loss/ ]
  3. National Geographic (2022). ¿Por qué las frutas y verduras son menos nutritivas que antes? [ https://www.nationalgeographic.com/magazine/article/fruits-and-vegetables-are-less-nutritious-than-they-used-to-be ]
  4. Bhardwaj, RL, Parashar, A., Parewa, HP y Vyas, L. (2024). Un alarmante declive en la calidad nutricional de los alimentos: el mayor desafío para la salud de las futuras generaciones. Alimentos , 13(6), 877.
  5. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Estado de los suelos del mundo - Pérdida y degradación de nutrientes.
  6. Mayer, AM (1997). Cambios históricos en el contenido mineral de frutas y verduras. Diario de comida británica , 99(6), 207-211.
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